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Comodidad y seguridad con los lectores

Hoy en día se pueden ordenar y clasificar todo tipo de artículos y almacenarlos en una base de datos utilizando los lectores electrónicos. Estos dispositivos traen incorporado un escáner que al pasar por encima de un elemento identificativo de un producto lo clasifica o determina si cumple con los parámetros que se han establecido previamente.

Estos lectores forman parte del material de trabajo de almacenes, tiendas, aeropuertos o de cualquier establecimiento que reciba a una gran afluencia de público. Son muy valorados porque agilizan el trabajo, son fáciles de utilizar y tienen un precio muy asequible. 

Existen diferentes tipos, pero los más frecuentes son los que permanecen pegados a la pared que están presentes en las naves industriales y registran la mercancía, los que se conectan a un dispositivo mediante un cable que se pueden ver en las cajas de los supermercados o los inalámbricos que se utilizan en las puertas de conciertos o eventos deportivos y clasifican y comprueban que el ticket del usuario no está falsificado y su acceso está autorizado.

Lectores de códigos de barra, la modalidad más habitual

Todos los productos que están en las estanterías de las tiendas tienen un código de barras pegado a una de sus partes. Este código está formado por una serie de líneas y de caracteres alfanuméricos que contienen una serie de rasgos de identificación del propio producto como el país del que procede, su número de serie o las características que lo ubican en un lugar determinado del almacén del establecimiento.

Cada vez que un cliente compra alguno de esos productos tiene que pasar por la caja y en ese lugar el lector de código de barras clasifica el producto y registra su venta. Al hacer esto los gestores del establecimiento saben que artículo ha sido vendido y pueden usar esta información para reponerlo y además, cuentan con datos que ayudan a realizar la contabilidad de la propia tienda.

Trámites seguros con los lectores de DNI

La creación del DNI electrónico ha permitido reducir las esperas que se producían en determinados edificios públicos. Este nuevo Documento Nacional de Identidad comenzó a expedirse en su primera versión en el año 2006 y desde 2015 se expide su modalidad 3.0, con lo cual la mayoría de la población española utiliza este carnet.

Con este documento electrónico se pueden hacer determinados trámites en instituciones públicas sin necesidad de moverse de casa. Algunas empresas lo utilizan para verificar los datos de sus clientes y garantizar la seguridad de sus transacciones, pero para sacarle el máximo partido es necesario que el usuario cuente con lector de DNI.

Este aparato es muy sencillo. Está formado por una ranura por la que se puede introducir el propio DNI y por un cable USB que se conecta al ordenador, cuesta alrededor de 8€ y apenas ocupa espacio. Además, la versión del DNI electrónico 3.0 puede ser leída en este lector o quedar registrado de forma electrónica en un ordenador o en una Tablet.